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¿Quién defiende a los "Quijotes" del antilavado?

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     Durante años me ha tocado ser parte de un fascinante mundo en el que cientos de “quijotescos” profesionales luchan, al mejor estilo cervantino, en contra de los delitos financieros, que se les presentan como gigantes “molinos de viento”. Sin embargo, estos caballeros luchan sus diarias batallas solos, sin contar siquiera con el apoyo de un Rocinante ni de un Sancho Panza

     Trabajar en el mundo del cumplimiento –desde la barrera de la información y de la capacitación- me ha permitido conocer a profesionales admirables, quienes laburan en sus débiles trincheras corporativas o en sus riesgosas posiciones en entes públicos sin medir el riesgo personal al que se exponen cuando luchan por mitigar el riesgo de sus instituciones.

     Estos profesionales, quienes de forma silente son una de las armas más poderosas que tienen las sociedades modernas en contra de los criminales, se encuentran groseramente indefensos, no solo de los mismos delincuentes, sino de los políticos, los empresarios y, en algunas ocasiones, de los medios de comunicación social.

     Me ha tocado ser testigo de ataques viles, burdos e injustos contra honorables individuos que han dado su vida a la lucha contra los delitos financieros, a la academia, a la formación de otras personas dentro y fuera de sus países; individuos que han intentado hacer de sus sociedades unos ecosistemas más puros mediante el trabajo honesto y a través de la consolidación de familias ejemplares; individuos que actúan “quijotescamente” en base a sus ideales y no movidos por la codicia; individuos que demuestran que la sociedad moderna, con todos sus vicios y defectos, es capaz de parir personas enriquecedoras.

     Me ha tocado ver desde mi “barrera miamera” como en varios países latinoamericanos estos profesionales son injustamente procesados, acusados, difamados y utilizados como “chivos expiatorios” de quienes ostentan y abusan del poder económico, político y judicial. Entonces, me surge la pregunta que titula esta disertación: ¿Quién defiende a los profesionales antilavado?

     He trabajado, colaborado, impulsado y defendido a las asociaciones internacionales del ámbito antilavado. ACAMS, FIBA, ACFCS, FELABAN y las asociaciones bancarias de todo el continente han contado siempre con un aliado dispuesto a colaborarles más allá de mis obligaciones laborales. No obstante, en este momento emito una crítica conjunta contra quienes tienen, desde mi punto de vista, la obligación moral de levantar la voz contra los actores sociales que pisotean la dignidad de los profesionales del cumplimiento, quienes no deben ser vistos solo como “clientes” que trabajan para un banco, o como “expertos instructores” cuando necesitamos que den una capacitación; tampoco son solo “consultores” de empresas, ni la “autoridad” que invitamos a las conferencias. Son individuos que tienen dignidad y merecen contar con el apoyo de los grandes actores del mercado, especialmente cuando están en problemas o cuando son injustamente atacados.

     Me siento en la obligación de hacer la salvedad de que hasta ahora solamente he visto un increíble compañerismo y una impresionante voluntad de ayuda en los reconocidos expertos que forman parte de la Asociación de Especialistas Certificados en Gestión de Riesgos (AECGR), quienes están marcando una diferencia al actuar unidos, como bloque, dando apoyo a quienes lo necesitan y dispuestos a juntar esfuerzos para defenderse unos a otros. El desafío es enorme y ojalá ese espíritu de compañerismo se extienda a todas las asociaciones de la región, para que no tengamos más “quijotes” solitarios luchando contra “molinos” que parecen ganar siempre las batallas.

     Todos esos profesionales que han sido y están siendo víctimas de injusticias –a quienes no menciono por respeto y prudencia- saben que cuentan con este Sancho Panza y con la empresa que represento como Rocinante para estas duras batallas.