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Cumplimiento asociado a los Clientes de Alto Riesgo

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Por Martha P. Morales*

 

¿Cómo definir un cliente de alto riesgo? 

   Las regulaciones a nivel internacional manejan diversos criterios para poder clasificar o definir a un cliente de alto riesgo. Por ejemplo, en México las Disposiciones lo definen como aquél que por sus características de nacionalidad, país de residencia, zonas geográficas donde opera, así como el giro o actividad económica y perfil transaccional que tenga, pueda facilitar la utilización o circulación de recursos que provengan de actividades ilícitas.

   Sin embargo, no existe definición más acertada que aquella que establezca la propia Institución, tomando como base, sin limitarse, a los criterios que establezca la regulación de la jurisdicción donde opera.

¿Qué implica para las instituciones un cliente de alto riesgo?

   Cuando las Instituciones pretenden realizar operaciones con este tipo de clientes, tanto las Disposiciones como las mejores prácticas, requieren que se cumpla como mínimo, con lo siguiente:

a) Contar con un conocimiento ampliado sobre el cliente/usuario. 

   Esto significa que, además de solicitar los datos generales del cliente, tales como su nombre completo o razón social, nacionalidad, teléfono y dirección, se debe obtener información un poco más detallada que permita conocer las actividades del cliente, esto es allegarse de información sobre el  mercado al que va dirigido, indagar acerca de sus principales clientes y sus giros; saber si sus ventas son al menudeo o es mayorista, si vende en el extranjero o su mercado es nacional; asimismo, resulta importante recabar información acerca de sus proveedores: dónde se ubican, los productos que venden, años de operar con ellos, así como la periodicidad y montos promedio de operación. Toda la información adicional que permita “conocer” al cliente, es relevante en este proceso.

b) Conocer el origen y destino de los recursos con los que llevará a cabo sus operaciones. 

   Este concepto se refiere a tener identificada la fuente principal de los recursos con los que celebrará sus operaciones en la Institución, así como el destino de los mismos, es decir, quién o quiénes serán los receptores de los recursos producto de las operaciones realizadas.

   Conocer el origen y destino de los recursos de un cliente va más allá de saber el nombre de su actividad o giro, se requiere hacerse las siguientes preguntas: 

       • ¿Qué?: tener claro qué compra y/o vende el cliente. (Textiles, maquinaria, equipo para gimnasio, es importador, etc.)

       • ¿Cómo?: conocer la forma en que realiza sus actividades (mayoreo, menudeo, internet, opera por cuenta de terceros, etc.)

       • ¿Dónde?: lugares en los que vende sus productos o mercancía (países, ciudades, localidades, etc.)

       • ¿Con quién?: conocer a quien van dirigidos sus productos, personas o entidades, su ubicación, su actividad, etc.

c) Llevar una autorización y/o en su caso, hacerlo del conocimiento de la Alta Gerencia.

   Cada vez que se apertura una cuenta considerada como de alto riesgo es importante hacerlo del conocimiento de la Alta Gerencia, en este caso del Comité y sus representantes, con la finalidad de mantenerlos al tanto del posible riesgo que dicha cuenta pueda representar. 

d) Seguimiento.

   Operar con clientes que representan un posible riesgo para la Institución implica mantener un seguimiento sobre sus operaciones, por lo que resulta importante llevar a cabo visitas periódicas al domicilio del cliente y actualizar sus expedientes.  

   Las mejores prácticas recomiendan efectuar estos procedimientos de forma anual, sin embargo es la propia Institución la que debe establecer la periodicidad considerando las características propias de sus clientes.

¿Qué considerar para determinar la calificación de riesgo ALD de un cliente? 

   Las regulaciones a nivel internacional establecen criterios para determinar el grado de riesgo de los clientes, sin embargo, no hay una metodología estándar establecida, por lo que bajo este esquema la mejor manera de calificarlos es la que establezca la propia Institución, considerando las diversas variables que pueden representar un riesgo para la misma.

   Una de las opciones es definir una matriz de riesgo ponderada para cada cuenta / cliente, considerando como variables, algunas de las siguientes:

       a. Tipo de cliente: persona o entidad

       b. Años de operar en el mercado.

       c. Domicilio del cliente Vs. la plaza o sucursal de la institución en la que opera.

       d. Nacionalidad

       e. País de origen

       f. Giro o actividad

       g. Si es una persona políticamente expuesta o en su caso, envía recursos a personas con cargos públicos, entre otras.

   Como parte del cálculo, resulta importante incorporar los productos que operará el cliente en la Institución, los montos y su frecuencia (Perfil Transaccional), aunado a la forma en que las operaciones serán liquidadas por el cliente (efectivo, documentos, transferencia, etc.), de modo que se pueda identificar con mayor precisión el riesgo que pudiese representar dicha cuenta / cliente para la propia Institución.

Consideraciones 

    La realidad es que hasta el día de hoy no hay una metodología estándar aplicable a todas las instituciones, existen conceptos generales que pueden combinarse entre sí para formar un cálculo que sea funcional. 

   Una de las mejores formas de llevar a cabo una medición y monitoreo adecuado de los clientes de alto riesgo, es que la propia Institución defina y establezca su propia metodología, misma que deberá enriquecerse con el tiempo, apegándose en todo momento a las características propias del mercado al que va dirigido. 

   En la medida en que la Institución conozca sus productos y su mercado, podrá estar en condiciones de establecer y, con el tiempo, perfeccionar la metodología que decida aplicar, fortaleciéndola con las experiencias que la operación diaria le provea; siempre teniendo en cuenta que el tema de ALD, no es ni será un tema estático.

 

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Martha P. Morales - Subdirectora de Cumplimiento Normativo de Vector Casa de Bolsa - México