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Caso de estudio: Lula y el lavado a través de los bienes raíces

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Departamento Editorial.Edificio Solaria

La condena de 9 años y medio de prisión impuesta al expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se debe principalmente a una serie de actividades ilícitas ligadas a varias propiedades de bienes raíces que fueron parte de un entramado utilizado para legitimar dinero procedente de la corrupción y el pago de sobornos. 

Veamos algunos detalles sobre cómo el exmandatario recibió más de US$1.100.000 de la empresa constructora OAS, como forma de pago por la asignación de multimillonarios contratos procedentes de la estatal Petróleos de Brasil S.A. (PETROBRAS).

Solaris: pago en especies

Los investigadores encontraron diversas irregularidades relacionadas a varias propiedades, pero la acusación más importante gira en torno a una propiedad triplex en el Condominio Solaris, ubicado en la costa de Sao Paulo. 

Cuando el Condominio Solaris estaba siendo comercializado por la Cooperativa Habitacional de los Bancos de Sao Paulo, Lula da Silva pagó por un apartamento simple (No. 141-A) poco más de US$ 65.000. A partir de entonces se inició un proceso de blanqueo de activos, que consistió en otorgar parte de los sobornos en bienes y servicios durante varios años.

En 2009, el Grupo OAS entregó a Lula una unidad triplex No. 164-A (a pesar de que el expresidente había pagado por una unidad simple), sin que el mandatario tuviera que pagar la diferencia de precio de US$ 357.000.

En 2014, la constructora invirtió US$ 397.000 en remodelaciones y amoblado del triplex. Ese dinero nunca fue pagado por Lula, por lo que se entiende que fue parte de un esquema de sobornos.  

Parte de los trabajos fueron la construcción de un ascensor privado para conectar el triplex del piso 16 al 18, aunque en el proyecto original sólo se contemplaron escaleras internas. También se remodeló para crear una oficina y se instaló porcelanato en toda la propiedad. 

Los investigadores descubrieron también que la constructora pagó desde 2011 hasta el 2016 unos US$ 410.000 en diversos gastos -como mantenimiento y cuotas de condominio- asociados a varias propiedades del expresidente.

El triplex ubicado en el piso 16 está valorado actualmente entre US$ 475.000 y US$ 570.000.

Polémica y “shell companies” en torno a Solaris

La conflictiva propiedad costera estuvo envuelta en conflictos mucho antes de haberse concluido el proyecto, ya que Bancoop fue acusada de irregularidades financieras y más de 3.000 familias perdieron sus inversiones en los apartamentos que nunca recibieron.

Para aquel entonces, el presidente de la cooperativa era João Vaccari Neto, tesorero del Partido de los Trabajadores, quien posteriormente fue procesado como parte de Lava Jato bajo la sospechosa de operar parte del esquema de corrupción en Petrobras.

Vaccari contrató a la constructora OAS para terminar al menos cinco edificios de Bancoop. Uno de ellos fue el edificio donde el exmandatario Lula de Silva tiene el triplex por el que fue condenado.

Los documentos de la corte indican que Vaccari creó una serie de “Shell companies” (empresas fachada) para apropiarse indebidamente de más de US$ 145 millones colectados por la cooperativa a lo largo de los años que duró el proyecto. 

La fiscalía brasileña afirma que Bancoop fue utilizada ilícitamente para cubrir gastos de centros espirituales, para un hotel cinco estrellas donde el Partido de los Trabajadores promovía reuniones, e incluso para comprar invitaciones a las carreras de Fórmula 1.